Cómo trabajamos

Un servicio de limpieza o mantenimiento empieza mucho antes de llegar
al inmueble. La calidad depende de que cliente y proveedor compartan la
misma definición del trabajo, conozcan las condiciones y sepan cómo
actuar si aparece una incidencia.

FIOR organiza cada solicitud en cuatro etapas: información,
valoración, propuesta y ejecución. El objetivo es reducir dudas, evitar
promesas vagas y dejar un siguiente paso claro.

1. Recogemos la necesidad

El primer contacto debe incluir servicio, zona, tipo de espacio,
superficie aproximada, estado, frecuencia y fecha deseada. También
conviene señalar mascotas, escaleras, horarios, restricciones de acceso
y tareas que no pueden quedar pendientes.

No solicitamos dirección completa, códigos de alarma o instrucciones
de llaves en el formulario inicial. Esa información se recoge después,
por un canal adecuado y solo cuando sea necesaria.

2. Decidimos cómo valorar

Algunos servicios pueden presupuestarse con una descripción clara.
Otros necesitan fotografías o una visita: limpiezas profundas, fin de
obra, comunidades, oficinas, pintura y trabajos con varias condiciones
suelen requerir más contexto.

Pedir información adicional no retrasa el trabajo; evita aprobar un
precio que después no corresponde al estado real. Cuando una tarea está
fuera de alcance o requiere un profesional especializado, se comunica
antes de programar.

3. Presentamos una
propuesta comprensible

La propuesta identifica las tareas incluidas, las exclusiones, el
precio, los impuestos, los materiales, la frecuencia, la fecha prevista
y la forma de aceptación. Si existen extras opcionales, deben aparecer
separados.

En servicios recurrentes se incorpora un checklist base y un
responsable de contacto. En actuaciones puntuales se describe el
resultado esperable y cualquier limitación visible antes de empezar.

4. Confirmamos agenda y
acceso

La fecha solicitada no queda reservada hasta que el presupuesto esté
aceptado y FIOR confirme disponibilidad. Antes de la visita se revisan
acceso, llaves cuando corresponda, agua o electricidad necesaria,
aparcamiento, ascensor y condiciones de seguridad.

Para segundas residencias o servicios sin el propietario presente, la
autorización y el protocolo de acceso deben quedar documentados. Las
fotografías de seguimiento solo se realizan y comparten con permiso.

5. Ejecutamos el alcance
acordado

El equipo trabaja con las prioridades definidas. Si aparece una
necesidad que cambia tiempo, materiales o dificultad, se informa antes
de ampliar el servicio. No se asume que una petición adicional está
incluida solo porque pueda explicarse durante la visita.

6. Cerramos y damos
seguimiento

Al terminar se revisan las tareas acordadas y se registran
incidencias relevantes. En servicios recurrentes, la experiencia de las
primeras visitas permite ajustar frecuencia o checklist. En trabajos
puntuales, se aclara si queda una actuación recomendada que necesita
presupuesto separado.

Cuando interviene un
colaborador

FIOR confirma si el trabajo se ejecuta directamente o mediante un
profesional colaborador. Las actuaciones técnicas o reguladas no se
presentan como simples tareas generales: deben tener responsable,
alcance, materiales y condiciones propios.

Qué puede preparar el
cliente

  • Prioridades ordenadas de mayor a menor.
  • Fotografías generales y de detalle sin datos sensibles.
  • Información de acceso y restricciones.
  • Objetos delicados o productos que no deben utilizarse.
  • Persona autorizada para aprobar cambios.

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